Dinámicas socio-laborales de los migrantes en el Gran Buenos Aires entre el 2004 al 2012. Inserción sectorial y segmentación del mercado de trabajo. Inserción sectorial y segmentación del mercado de trabajo.

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Fernando Svampa

Resumen

La siguiente propuesta de trabajo pretende indagar las dinámicas de trabajo de los migrantes en el mercado laboral en el Gran Buenos Aires entre el 2004 al 2012 en Argentina. Se describirá las formas de inserción sectorial y ocupacional de los migrantes, registrando similitudes y divergencias en relación a las dinámicas laborales de los nativos del GBA. En este sentido, el trabajo se abocará por abordar la incidencia diferencial de procesos de segmentación del mercado de trabajo y precariedad laboral, reparando en el origen migratorio de la fuerza de trabajo. En función de lo planteado se recurre a un abordaje del mercado laboral, la estructural ocupacional y las características de la oferta de empleo que considere a estos fenómenos para los grandes agregados de población englobados por el universo de análisis. Por ende, la información utilizada procede de las bases de micro-datos de la Encuesta Permanente de Hogares.

Resumen

La siguiente propuesta de trabajo pretende indagar las dinámicas de trabajo de los migrantes en el mercado laboral en el Gran Buenos Aires entre el 2004 al 2012 en Argentina. Se describirá las formas de inserción sectorial y ocupacional de los migrantes, registrando similitudes y divergencias en relación a las dinámicas laborales de los nativos del GBA. En este sentido, el trabajo se abocará por abordar la incidencia diferencial de procesos de segmentación del mercado de trabajo y precariedad laboral, reparando en el origen migratorio de la fuerza de trabajo. En función de lo planteado se recurre a un abordaje del mercado laboral, la estructural ocupacional y las características de la oferta de empleo que considere a estos fenómenos para los grandes agregados de población englobados por el universo de análisis. Por ende, la información utilizada procede de las bases de micro-datos de la Encuesta Permanente de Hogares.

Resumen

La siguiente propuesta de trabajo pretende indagar las dinámicas de trabajo de los migrantes en el mercado laboral del Gran Buenos Aires entre los años 2004 y 2012 en Argentina. Se describirá las formas de inserción sectorial y ocupacional de los migrantes, registrando similitudes y divergencias en relación a las dinámicas laborales de los nativos del Gran Buenos Aires. En este sentido, el trabajo se abocará por abordar la incidencia diferencial de procesos de segmentación del mercado de trabajo y precariedad laboral, reparando en el origen migratorio de la fuerza de trabajo. En función de lo planteado se recurre a un abordaje del mercado laboral, la estructural ocupacional y las características de la oferta de empleo que considere a estos fenómenos para los grandes agregados de población englobados por el universo de análisis. Por ende, la información utilizada procede de las bases de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares.

Palabras claves :Mercado de trabajo, estructura ocupacional, migrantes, nativos.

1. Introducción

La devaluación llevada a cabo en el año 2002 en la Argentina acarreó un conjunto de modificaciones en el perfil productivo que supusieron un cambio con respecto a los patrones de acumulación durante las reformas estructurales de la década del noventa. (Novick, 2006; Aspiazu et. al., 2011 ; CENDA, 2010; CIFRA, 2011; Lindenboim, 2012 y Damill, Frenkel y Rapetti, 2014). Desde el 2003 al 2015 se dio un período de políticas heterodoxas o “neodesarrollistas” que significaron el retorno a un perfil productivo mercado internista, en un marco de disminución de las tasas de desocupación urbanas y la recuperación parcial del tejido industrial. En paralelo, estos hechos coexistieron con fenómenos que reforzaron distintos elementos socioeconómicos salientes del modelo de acumulación característico de la década del noventa, como la baja integración productiva y la concentración económica (Kosacoff y Ramos, 2007; Schorr, 2012; Poy y Salvia, 2015). Asimismo, esto no evitó que persistieran problemas estructurales en materia de calidad del empleo, informalidad laboral, pobreza y desigualdad social. En este sentido, es oportuno señalar que para el 2007 se mantenía un 40% de fuerza de trabajo que contaba con un “trabajo decente”; el 55% de la población ocupada lo estaba en el llamado sector informal, en conjunto con el 34% de la población que se encontraba por debajo de la línea de pobreza y el 12% debajo de la línea de indigencia; el 10% de los hogares más ricos obtenían ingresos per cápita 33 veces superiores al 10% de los hogares más pobres (Salvia y Molina, 2007: 28).

Diversas investigaciones remarcan que luego de la devaluación del 2002, la disminución del empleo no registrado para los trabajadores migrantes sudamericanos comenzó a destacarse a partir de los años 2006 y 2007, período en el que se inicia la implementación del programa de normalización documentaria Patria Grande [ 1 ]. Posteriormente, esta tendencia a la disminución del empleo no registrado se detiene en 2010 y 2011, momento en que los indicadores de precariedad ascienden a causa del impacto de la crisis económica y financiera internacional sobre el mercado de trabajo argentino, lo que conllevó, sobre todo para los nativos, un freno en el descenso constante y sostenido del empleo no registrado; en tanto, para los migrantes sudamericanos, la crisis impactó generando el incremento del empleo precario. En este marco, el presente trabajo pretende indagar en torno a las dinámicas de trabajo de los migrantes en el mercado laboral en el Gran Buenos Aires (GBA) [ 2 ] entre los años 2004 hasta 2012. Se ahondará las formas de inserción sectorial y ocupacional de los migrantes, registrando similitudes y divergencias en relación a las dinámicas laborales de los nativos del GBA. En este sentido, el trabajo se abocará por describir la incidencia diferencial de procesos de segmentación del mercado de trabajo y precariedad laboral, reparando en el origen migratorio de la fuerza de trabajo.

En función de lo planteado resultará necesario recurrir a un abordaje del mercado laboral, la estructural ocupacional y las características de la oferta de empleo que considere a estos fenómenos para los grandes agregados de población englobados por el universo de análisis. Por ende, la información utilizada es de carácter secundario, procedente de las bases de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares. Este relevamiento alcanza 31 aglomerados urbanos de la Argentina y permite recabar información sobre diversas dimensiones, incluyendo las que interesan a las metas de este escrito: mercado laboral urbano, composición y características de la fuerza de trabajo. Los relevamientos utilizados corresponden a los cuartos trimestres de los años 2004, 2008 y 2012. Sobre la base de esta información se analizará la inserción laboral de los migrantes internos, limítrofes y del Perú, reconstruyendo la estructura sectorial y ocupacional [ 3 ], a partir del uso de variables tales como calificación de las tareas, el tamaño del establecimiento y la categoría ocupacional de los individuos activos. Se describirán las posiciones de la estructura sectorial, diferenciando entre públicos y privados, y formales e informales para estos últimos.

Luego se indicarán las características de los sectores, y por último las posiciones ocupacionales definidas al interior de cada uno. En lo que respecta a la segmentación del mercado se distinguirán dos categorías de empleo: uno primario o regulado, caracterizado por la presencia de empleos estables, remunerados y encuadrados bajo las regulaciones normativas vigentes en materia de seguridad social; y otro secundario de menor regulación, marcado por la inestabilidad, el subempleo horario y la existencia de puestos de trabajo no registrados en la seguridad social. Por otro lado, las variables que señalan las características de la fuerza de trabajo y que son analizadas en este escrito, son la condición migratoria y el nivel educativo. Asimismo, para el nivel educativo de la fuerza de trabajo se distinguen varias categorías, respondiendo a los respectivos niveles de educación formal alcanzados por los individuos insertos en el mercado de trabajo del GBA.

2. La migración interna en Argentina

Las migraciones, como movimientos poblacionales, acarrean una diversidad de procesos de índole política, social, cultural y económica. La elección de migrar interpela a un fenómeno producido socialmente y no tan sólo al resultado de una decisión personal individual. Así, las migraciones se generan en un contexto social que condiciona la movilidad de diversos grupos poblacionales, combinando diversos modos de vida y produciendo singulares apropiaciones del territorio. En este sentido, las migraciones internas han sido un factor importante para comprender histórica y prospectivamente la dinámica y distribución territorial de la población en la Argentina.

Luego de la fuerte inmigración de ultramar a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX en la Argentina, la migración interna fue la rural-urbana y a partir de los años cuarenta la interurbana. Es recién en la década de 1940 que comienzan las primeras oleadas de migraciones internas, atraídas por la política nacional de Industrialización por Sustitución de Importaciones. El creciente proceso de urbanización, por medio de la migración rural-urbana y la concentración territorial de la población, se desarrolló en paralelo al proceso de industrialización, el aumento de la productividad del sector agropecuario y los cambios en la estructura de consumo hacia bienes producidos en las ciudades. Los principales flujos migratorios en esta época procedían de la región pampeana y en menor medida de las regiones noroeste y nordeste del país, teniendo como destino principal la zona del GBA, Gran Córdoba y Gran Rosario (Torrado, 2002: 85).

A fines de la década de 1950 y durante el decenio de 1960, con las políticas desarrollistas del gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962), se intensificaron las migraciones internas. Para este período se registra una disminución de los flujos migratorios limítrofes provocada por las políticas de control inmigratorio que establecían un estricto régimen de admisión, permanencia y expulsión de extranjeros. A partir de los años setenta (aunque los procesos se manifiestan desde fines de los años cincuenta), comienza a desenvolverse un patrón de distribución territorial de la población distinto al rural-urbano. Las migraciones interurbanas e intrametropolitanas adquirieron mayor relevancia, en un contexto de tercerización de la estructura ocupacional, de flexibilización de las relaciones productivas y de cambios tecnológicos y organizacionales en los procesos de trabajo. A nivel regional, las migraciones continuaron procediendo del noroeste y del nordeste, siendo su principal foco de atracción las capitales de las distintas provincias del país y no sólo el GBA, que pierde varios puntos de importancia relativa respecto a otros aglomerados como el Gran Córdoba y el Gran Rosario (Torrado, 2002: 88).

En este marco, a partir de la década de 1970, los cambios en política económica en la Argentina (apertura de la economía, privatizaciones, desregulación de mercados, flexibilización laboral), acompañado por el fuerte comportamiento cíclico de la economía y la inercia demográfica de las diversas provincias, generaron un devenir de los flujos de migración interna. Diversas investigaciones (Torrado, 2002; Navarro de Gimbatti y Mendez, 2002; Lattes, 2007) concuerdan que para principios del siglo XXI en la Argentina, las provincias como Tierra del Fuego, Santa Cruz, Neuquén, Chubut, La Rioja, San Luis y Catamarca registraron tasas de migración neta (TMN) elevadas. En cambio, provincias del norte (Chaco, Formosa, Jujuy), la provincia patagónica de Río Negro y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentaron TMN negativa. Por otro lado, las provincias de la región pampeana (partidos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y La Pampa) tuvieron tasas netas positivas; las provincias de la región mesopotámica (Misiones, Corriente y Entre Ríos) se caracterizaron por TMN negativas (Busso, 2007: 8). En el marco de estas tendencias regionales, estudios como los de Cortés y Groisman (2004) exponen que a partir de los noventa comenzó a perfilarse en Argentina un proceso de sustitución de fuerza de trabajo migrante interna por migración desde países limítrofes que contribuyó a intensificar la vulnerabilidad en las condiciones de pobreza de los migrantes internos, lo cual se vislumbra en un flujo creciente de población inmigrante de trabajadores manuales calificados y no calificados cada vez más precarizada, incorporándose estos en los sectores de la economía informal y de servicios (Torrado, 2002:101).

3. La inmigración limítrofe

La migración limítrofe comenzó a adquirir importancia con el auge y la expansión de las economías regionales durante el período de sustitución de importaciones (entre 1930 hasta 1976 aproximadamente), alineándose con la demanda creciente de mano de obra para tareas de cosecha [ 4 ]. A partir de los años sesenta, “la mano de obra limítrofe pasó a cubrir una función más residual” (Benencia, 2007: 573) ya que se la requirió en menor medida en las provincias, y por otro lado, porque su inserción laboral comenzó a estar condicionada por los movimientos de la migración interna. A fines de la década de 1960 y principalmente a partir de los años `70, la caída de los precios en las producciones regionales y la incorporación de los cambios tecnológicos en la producción primaria, contribuyó a que las inmigraciones limítrofes cambiaran de rumbo hacia las mejores oportunidades laborales que ofrecía el GBA en actividades de construcción e industria textil. En este marco, la inmigración de países limítrofes fue adquiriendo importancia respecto a los migrantes no limítrofes a inicios de la década de 1990, alcanzando una representación de más del 50% del total de la población inmigrante en el país (Benecia, 2007: 571). En 1991, migrantes de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay constituían el 2,5% de los 32,6 millones de personas registradas por el censo nacional. (Maguid; 1994:52).

A pesar de los cambios en las localizaciones geográficas y direcciones, los desplazamientos poblacionales de países limítrofes son un proceso no planificado por el Estado, sino por las economías de los hogares pobres, que adoptan la forma de migración familiar por etapas, y en otros casos mediante una inmigración de personas en solitario con un destino final en un hogar ya establecido. Existe la tendencia a que los inmigrantes se incorporen al país receptor a través de una red social construida por aquellos inmigrantes con mayor tiempo de residencia en Argentina, proporcionando ayuda para la inserción en el mercado de trabajo. Diversos autores desde el periodo de las décadas de 1970 y 1990 (Marshall, 1979 y 1983; Maguid, 1995a, 1995b y 2004) coinciden en señalar que los migrantes ingresaron en forma marginal al mercado de trabajo y que con el transcurrir del tiempo se profundizó su inserción segmentada en sectores como la construcción, la pequeña industria y el servicio doméstico (en el caso de las mujeres). La aceptación de condiciones laborales más precarias y remuneraciones inferiores con respecto a los nativos tendió a facilitar esa incorporación, inclusive en los períodos de menor demanda de mano de obra. En este sentido, la inserción en el país destino depende, por un lado, de las características sociales del inmigrante (origen de clase) como también del contexto del país de recepción (Portes y Böröcz, 1998: 62). Marshall (1977) sostiene que con el devenir de las economías de expulsión en sus países de origen, los inmigrantes ingresaron en ocupaciones al margen del mercado formal. Asimismo, en relación al resurgimiento de expresiones de xenofobia que atribuyeron a los migrantes la responsabilidad del incremento del desempleo a fines de la década del noventa en la Argentina, diversos autores (Maguid, 1995a y 1995b; Montoya y Perticará, 1995) demostraron que la migración reciente no tuvo repercusiones en el progresivo incremento de la desocupación, que de hecho comenzó a fines de 1993 (Cerrutti y Maguid, 2007).

La Argentina ha mantenido un contexto favorable respecto del acceso al empleo, los ingresos laborales, la disponibilidad de infraestructura de servicios y la cobertura de la protección social [ 5 ]. En este marco, la corriente migratoria sudamericana ha demostrado un aumento significativo durante los últimos años; en tanto, las nacionalidades que más adquirieron presencia, según el período intercensal 2001-2010, fueron la peruana, la paraguaya y la boliviana. No obstante, la población migrante tiene un peso mínimo: a nivel nacional, los migrantes de países limítrofes representan el 3,1% sobre la población total del país (OIT, 2015: 53). Asimismo, aunque los avances logrados en términos de protección social, la incidencia de la informalidad laboral es elevada entre los trabajadores inmigrantes limítrofes, alcanzando niveles superiores en relación a los nativos.

4. La inmigración y el mercado de trabajo

Al momento de ahondar en torno a la inserción migrante en la estructura ocupacional y del mercado de trabajo en el GBA, se requiere señalar sintéticamente los enfoques teóricos que resultarán insumos indispensables para sostener y guiar el análisis, indicando los fenómenos relevantes para el mismo. En este sentido, en el contexto de la sociedad argentina presente, la lectura parte de la identificación de una estructura productiva caracterizada por heterogeneidades persistentes en términos de organización tecnológica y productiva, fenómeno que deriva en la emergencia y reproducción de un sector informal urbano considerable. Asimismo, se considera que este fenómeno impacta tanto sobre la estructura ocupacional en la cual se inserta la fuerza de trabajo como sobre la formación y persistencia de segmentos de empleo con condiciones de regulación divergentes. En este contexto, los flujos migratorios son característicos en el GBA, un territorio donde se va concentrando una población inmigrante de carácter transnacional y también proveniente de otras áreas del territorio nacional, con una fuerte consolidación de redes de solidaridad.

En primer lugar, considerar que la economía argentina se caracteriza por ser estructuralmente heterogénea conlleva a sostener la existencia de importantes diferencias en términos de productividad del trabajo, aplicación de capital y organización del proceso productivo. En este sentido, las condiciones y mecanismos que reproducen significativas brechas de productividad entre establecimientos y sectores, derivado de la acotada disponibilidad de tecnología y capital al interior de las economías nacionales, impactan en las formas de inserción en el mercado de trabajo. Estas condiciones obstaculizarían la emergencia de una estructura productiva equilibrada y dinámica que genere puestos de trabajo modernos suficientes para la oferta de empleo disponible, lo cual repercutiría de forma directa sobre la persistente desigualdad distributiva afrontada por las sociedades de la región (Prebisch, 1949; Pinto, 1968; Di Filippo y Jadue, 1976). Este marco de abordaje insta a considerar que la concentración de las técnicas productivas "modernas" en una gama reducida de actividades (generalmente orientadas a la exportación de bienes demandados por el mercado internacional) da lugar a un aislamiento creciente de los sectores económicos con innovaciones científicas y tecnológicas más desarrolladas respecto del resto de la estructura productiva, acotando las fuentes de divisas necesarias para la expansión de otras actividades, que absorban fuerza de trabajo en establecimientos y firmas de carácter moderno.

En este contexto socioeconómico de demanda insuficiente, resulta la ocupación de una franja importante de la población en actividades de nula o baja productividad. Esta mano de obra se vería obligada a buscar medios de subsistencia en un contexto de demanda laboral "moderna" incapaz de complementarla (Minujin y Kessler, 1995; Beccaria, 2001; Persia y Fraguglia, 2006). Asimismo, vale la pena señalar la importancia que la noción de sector informal urbano adquiere en las economías estructuralmente heterogéneas. Este concepto busca englobar a un conjunto de actividades caracterizadas por la presencia de pequeños establecimientos, el rezago tecnológico, la ausencia de una división del trabajo sensible al interior de las unidades productivas, el trabajo por cuenta propia de baja calificación y las bajas remuneraciones producto de la dificultades para competir con el sector concentrado, de actividades "modernas" o "dinámicas" (PREALC-OIT, 1978: 9; Tokman, 1978; Salvia, Vera y Poy, 2015) [ 6 ]. La constancia de un sector informal de volumen considerable repercutiría en un patrón de distribución de los ingresos, las mejores remuneraciones tenderían a concentrarse en conjuntos acotados de población (aquellos cuyos ingresos derivan de los sectores de mayor modernización técnica y organizativa), y a su vez, incrementarían o mantendrían niveles sensibles de desigualdad distributiva (Chena, 2010).

La heterogeneidad estructural se encuentra presente en la economía nacional argentina y constituye una característica relevante de la configuración del tejido productivo y que particularmente se consolidó con la implementación del programa de reformas estructurales de perfil neoliberal que se definieron a la década del noventa (Lavopa, 2005; Chena, 2010; Salvia, 2012). En este sentido, la segmentación del mercado laboral (Reich et al., 1973 ; Vietorisz y Harrison, 1973) se plantea como una variable exógena al ámbito de la producción pero interactuando de forma dependiente con esta última; la estructuración heterogénea de la economía argentina contribuiría y realzaría el carácter segmentado que los mercados de trabajo urbanos asumen. Esta vigencia en el mercado de trabajo se remarca con la existencia de franjas distintivas, en principio dos, cuyas pautas de funcionamiento difieren sensiblemente entre sí. Por una parte, un segmento primario se encontraría compuesto por puestos de trabajo satisfactoriamente remunerados, estabilidad laboral y oportunidades de ascenso y mejora. En contraposición, el segmento secundario congregaría los empleos inestables, mal remunerados y con escuetas o nulas chances de mejora (Solimano,1988; Fernández-Huerga,2010). Subsecuentes planteamientos complejizan esta primera modelización, diferenciando el mercado primario según la forma de control que las firmas ejercen sobre los trabajadores de acuerdo a las tareas y ocupaciones desempeñadas, al tiempo que se analiza el funcionamiento de los mercados de trabajo al interior de las corporaciones, particularmente a partir de su ordenamiento normativo y configuración burocrática (Piore, 1972; Reich, Gordon y Edwards, 1973).

Por ende, en el marco de este trabajo se reconoce la existencia de un mercado donde es distinguible la presencia de la segmentación, principalmente como consecuencia de la concentración de puestos de trabajo "modernos" en sectores específicos de la economía, hecho que caracteriza a las estructuras productivas signadas por la heterogeneidad en términos de productividad y difusión técnica. En este marco interpretativo, el fenómeno migratorio articularía las necesidades de reproducción de la fuerza de trabajo distribuida en el espacio social con el asiento territorialmente diferenciado de la acumulación de capital. Los grandes centros urbanos (como el GBA) se caracterizarían por concentrar espacialmente los sectores modernos de la economía, nuclear burocracias estatales y privadas necesarias para la acumulación y constituir los principales mercados de consumo internos, tanto por densidad demográfica como por la distribución de los ingresos que resulta de los procesos mencionados previamente. En conjunto, estos tres factores influirían al momento de conllevar flujos de inversión que mantienen o incrementan la concentración y difusión sesgada del progreso técnico a lo largo del territorio de un país, dando lugar a regiones con dinámicas económicas desiguales (Di Filippo, 1975). En estas condiciones, las migraciones entre países limítrofes con diverso grado de desarrollo (desplazamientos hacia áreas urbanas caracterizadas por una mayor presencia del sector moderno y dinámico) constituirían respuestas de la fuerza de trabajo ante una demanda de empleo heterogénea en términos espaciales, ausente y/o expulsiva en algunas áreas y gravitante en otras (Marshall, 1977).

Debido a su posición como principal aglomerado urbano del sistema de asentamiento argentino, puede identificarse al GBA como un polo de atracción de fuerza de trabajo migrante, tanto para regiones internas de menor dinamismo como para poblaciones asentadas en países limítrofes. Esto sería resultado de las expectativas creadas por el centro urbano en relación a las oportunidades de empleo y consumo, atrayendo a aquellos individuos motivados por la búsqueda de mejorar sensiblemente su horizonte en dicho aglomerado y a los que resultan empujados por la falta de oportunidades materiales de supervivencia en su lugar de origen (Di Filippo, 1975; Marshall, 1977). Esto no quiere decir que la localidad se caracterice por la homogeneidad interna; como fue mencionado anteriormente, la emergencia y persistencia en el tiempo de un sector informal que absorbe una proporción nada desdeñable de la fuerza de trabajo del centro urbano -coexistiendo con las actividades concentradas modernas- es un rasgo ineludible de las metrópolis latinoamericanas (PREALC-OIT, 1978; Tokman, 1978). La heterogeneidad sectorial que se desenvuelve por el territorio de un país (o entre las regiones de diversos países) también atraviesa la estructura productiva de los centros urbanos que engloba. La elevada magnitud de personas en tránsito (en su mayoría trabajadores y trabajadoras) conlleva a una sobreoferta de mano de obra flexible y precarizada, promoviendo de esta manera el incremento de la informalidad laboral y los bajos salarios (OIT, 2015). Como consecuencia, en la Argentina los inmigrantes se insertan en general en trabajos informales. Estas condiciones se suelen asociar con el estado de irregularidad migratoria, aunque también se registra que muchos trabajadores migrantes en situación regular se emplean en ocupaciones de baja calificación en el sector informal de la economía.

Por ende, la incidencia de la segmentación laboral, el peso del sector informal en la estructura económica y ocupacional, y la forma en que la fuerza de trabajo migrante se vincula con los fenómenos descritos anteriormente, se analizarán en los siguientes apartados, particularmente con miras a recalcar las divergencias o similitudes que reportan los migrantes limítrofes y del Perú respecto del patrón de inserción de la población nativa en la estructura ocupacional del GBA entre los años 2004 y 2012.

5. La inserción ocupacional en el GBA durante la post-convertibilidad

A lo largo del período 2004-2012, puede observarse en el GBA un descenso significativo de la incidencia de la desocupación, tanto para los tres grupos tomados separadamente como para el total de la población económicamente activa. La Table 1. exhibe la evolución de las principales tasas del mercado de trabajo para nativos del GBA, migrantes argentinos procedentes de otras regiones del país y migrantes provenientes de países limítrofes y del Perú. Según lo observado, hay una caída de la desocupación de 9,5 pp. para los nativos del aglomerado, 7,5 pp. para la fuerza de trabajo procedente del resto del interior del país y 7,1 pp. entre aquellos provenientes de países limítrofes y del Perú. Por otro lado, las tasas de actividad de migrantes internos y limítrofes y del Perú son sensiblemente más altas que las observables para nativos (situación que perdura a lo largo de todo el período); esto resulta acorde a la importante presencia de personas en edades potencialmente activas (entre 15 y 64 años) al interior del contingente migrante en el GBA. Asimismo, puede observarse que la participación en el mercado de trabajo desciende 3,4 pp. para los migrantes internos y 3,8 pp. para los migrantes de naciones limítrofes y del Perú, lo que puede estar señalando un descenso de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo en puestos laborales precarios ante una mejora de las condiciones de empleo durante la recuperación que siguió a la aguda crisis del 2001.

Table 1 Evolución de las principales tasas del mercado de trabajo según lugar de nacimiento. GBA. IV 2004, IV2008, IV2012. %
  Tasas IV2004 IV2008 IV2012
Nativos GBA Actividad 45,0% 45,4% 46,8%
Empleo 37,3% 41,7% 43,0%
Desocupación* 17,8% 8,2% 8,3%
Migrantes internos Actividad 58,0% 53,7% 54,6%
Empleo 50,1% 50,2% 50,6%
Desocupación* 14,7% 6,5% 7,2%
Países limítrofes y Perú Actividad 65,3% 60,4% 61,5%
Empleo 57,6% 53,9% 58,3%
Desocupación* 12,2% 10,9% 5,1%
Total Actividad 48,6% 47,8% 48,9%
Empleo 40,9% 44,0% 45,1%
Desocupación* 16,7% 8,0% 7,9%

*La desocupación excluye a trabajadores desalentados. Los Datos refieren a los cuartos trimestres de cada año. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

Table 2 Composición de la población según condición migratoria y año de relevamiento. GBA. IV2004, IV2008, IV2012. %
Año de relevamiento Condición migratoria resumida
Nativo Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú Migrante extra-limítrofe Total
IV2004 72,20% 20,30% 4,10% 3,30% 100%
IV2008 72,30% 19,60% 4,70% 3,20% 100%
IV2012 75,70% 17,00% 4,90% 2,50% 100%

*Los Datos refieren a los cuartos trimestres de cada año. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

Asimismo, según la Table 2 ., entre los años 2008 y 2012, la demanda de mano de obra desde los sectores económicos típicos de inserción migrante estuvo dirigida hacia los migrantes limítrofes y del Perú. El peso de los grupos migratorios según origen varió en este período. Por un lado, la migración interna decayó en el GBA, pero la migración limítrofe y del Perú tuvo una tendencia al alza. En este sentido, la población migrante interna representa el mayor peso en relación al resto de las migraciones, pero registró una disminución entre el 2004 y 2012 de 3,3 pp.; en cambio, para el mismo período creció la población limítrofe y del Perú. Asimismo, a partir del 2004 se registró una significativa recuperación económica luego de la aguda crisis que desatara el final de la convertibilidad. Este proceso acompañó a todos los contingentes de población, pero fue más remarcado para los nativos, cuya posición inicial pareciera la más afectada por el contexto de crisis (Marshall y Perelman, 2013; Damill, Frenkel, y Rapetti, 2015). Es por ello que es posible apreciar que tras el incremento de la ocupación se encuentran tanto la influencia de la implementación de políticas heterodoxas como el importante margen de protección obtenido por la producción local tras la devaluación, hechos que se conjugan para generar un rápido crecimiento del empleo durante el período de post-convertibilidad.

Si nos atenemos a una lectura de la inserción ocupacional de los migrantes y nativos en el GBA según la Table 3 . mostrado a continuación, hay un registro positivo del peso del sector formal a lo largo del período, pasando de concentrar el 29,4% de la PEA a fines de 2004, a englobar al 39,5% en 2012. Asimismo, la disminución de la desocupación y de los empleos públicos asistenciales se traduce en esta recuperación. En correlato, aunque la proporción de trabajadores insertos en actividades informales se mantiene en un 37,2% luego de un incremento hasta el 40,3% en el 2008, durante el período también se vislumbra un aumento del peso de las posiciones formales asalariadas calificadas en el total de la PEA, categoría que crecen en 9,3 pp. Por otro lado, se registra un peso elevado en los empleados públicos en la PEA del aglomerado, 4,3 pp. entre 2004 y 2012 y la ausencia de cambios relevantes en el peso de los profesionales asalariados y las categorías autónomas formales.

En relación a las pautas de inserción ocupacional se observa que en principio los migrantes limítrofes y del Perú, como así también los migrantes internos, el trabajo por cuenta propia informal y el servicio doméstico se constituyen en posiciones porcentualmente relevantes. Para el año 2012, alrededor de un 15% de la PEA del GBA procedente de países limítrofes se insertaba en el empleo doméstico, mientras que otro 20,6% lo hacía como trabajadores por cuenta propia informales. En el relevamiento correspondiente al mismo año, los migrantes internos reportan un 11,4% de inserciones en trabajo doméstico y 18,7% como cuenta propia informal. Como consecuencia del peso del trabajo asalariado en este sector, la proporción de inserciones informales entre los migrantes resulta voluminosa. Hay un 58,6% de fuerza de trabajo con procedencia limítrofe y del Perú, alcanzando el 44,3% entre los trabajadores provenientes de otras regiones de la Argentina. La informalidad laboral entre los trabajadores inmigrantes se vislumbra, aun pese a que a partir del 2003 se inició un proceso de creación de empleos registrados sin antecedentes en la historia reciente del país, lo que facilitó una importante incorporación a la economía formal tanto de trabajadores no migrantes como de inmigrantes (Cerrutti y Maguid, 2007; OIT, 2015). En este marco, la proporción de nativos empleados en el sector informal para el mismo relevamiento -el cuarto trimestre de 2012- ronda el 33,5%, mientras que el peso del sector formal alcanza el 41,6%, 7,5 y 10,9 pp. más alto que la proporción de insertos en el mismo para migrantes internos y limítrofes del Perú.

En términos generales, estas diferencias de inserción en el mercado de trabajo dan cuenta de la existencia de nichos ocupacionales, producto de la orientación de la fuerza de trabajo migrante hacia ramas o actividades particulares de la estructura productiva del aglomerado (Cortés y Groisman, 2004; Maguid y Bruno, 2010). Asimismo, es necesario considerar las numerosas desventajas que los trabajadores y trabajadoras enfrentan al momento de incorporarse a puestos de trabajo en el marco de un proceso de acumulación heterogéneo. Las sensibles divergencias que esto acarrea pueden repercutir en la configuración de condiciones regulatorias segmentadas, caracterizadas por importantes distancias entre migrantes y nativos en lo que a precariedad e inestabilidad laboral refiere.

Table 3 Inserción en la estructura económico-ocupacional según lugar de nacimiento. GBA. IV2004, IV2008, IV2012. %
Estructura económico-ocupacional Nativos de GBA Migrantes internos Países limítrofes y del Perú Total
IV2004 IV2008 IV2012 IV2004 IV2008 IV2012 IV2004 IV2008 IV2012 IV2004 IV2008 IV2012
Sector formal 31,4% 38,5% 41,6% 25,6% 31,7% 34,1% 20,6% 22,9% 30,7% 29,4% 36,0% 39,5%
Empleadores formales y profesionales autónomos 2,6% 3,5% 3,1% 1,7% 1,7% 2,0% 0,4% 0,6% 2,0% 2,2% 2,9% 2,8%
Asalariados profesionales 3,6% 4,0% 3,2% 2,9% 3,3% 2,6% 0,9% 0,7% 0,5% 3,3% 3,6% 2,9%
Asalariados calificados 19,8% 26,0% 29,6% 15,3% 21,4% 22,2% 15,9% 17,9% 24,2% 18,5% 24,5% 27,8%
Asalariados no calificados 5,4% 5,0% 5,8% 5,6% 5,3% 7,3% 3,5% 3,7% 4,0% 5,3% 5,0% 6,0%
Sector público 14,5% 14,1% 15,0% 17,3% 11,2% 13,3% 5,4% 5,9% 4,1% 14,7% 12,9% 14,0%
Empleados públicos 10,2% 13,7% 14,8% 9,6% 10,2% 13,3% 2,2% 4,6% 4,1% 9,6% 12,3% 13,9%
Empleados públicos de asistencia 4,3% 0,4% 0,2% 7,8% 1,1% 0,0% 3,3% 1,3% 0,0% 5,1% 0,6% 0,1%
Sector informal 34,3% 36,7% 33,5% 41,7% 47,4% 44,3% 60,4% 55,4% 58,6% 37,6% 40,3% 37,2%
Empleadores informales 2,3% 3,3% 2,7% 2,0% 2,6% 2,6% 1,1% 1,7% 3,6% 2,2% 3,0% 2,7%
Trabajadores cuenta propia 14,1% 12,8% 12,8% 17,6% 18,0% 18,7% 25,8% 24,4% 20,6% 15,6% 14,7% 14,4%
Servicio doméstico 2,9% 4,7% 5,0% 10,3% 12,0% 11,4% 15,0% 17,8% 15,0% 5,4% 7,2% 6,8%
Asalariados calificados 9,6% 9,6% 8,2% 7,4% 9,1% 9,0% 12,9% 6,5% 14,5% 9,2% 9,3% 8,8%
Asalariados no calificados 5,5% 6,3% 4,9% 4,3% 5,6% 2,5% 5,6% 5,0% 4,9% 5,2% 6,1% 4,4%
Desocupados* 19,7% 10,7% 9,8% 15,4% 9,7% 8,3% 13,6% 15,7% 6,6% 18,3% 10,8% 9,3%
Total PEA 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%

*Incluye a los desalentados. Fuente: elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

6. Segmentación laboral e inserción de la migración en el GBA

Las dificultades ocupacionales acaecidas por los migrantes internos y limítrofes del Perú en el GBA, visualizadas en una inserción en puestos de trabajo informales y poco calificados, no necesariamente conllevan segmentación laboral, al menos si se considera a este fenómeno un mero subproducto de ausencias/fallas regulatorias en el mercado de trabajo. Sin embargo, la existencia de sectores productivos sensiblemente distintos en términos tecnológicos y organizativos no se relaciona de forma independiente con la existencia de franjas o segmentos diferenciados del mercado de trabajo urbano. Es decir, no solo se registra un nivel de trabajadores en situación "irregular", sino que dicha condición laboral se debería registrar con una frecuencia significativa en las posiciones ocupacionales informales. Esto sería consecuencia de la facilidad de ingreso al sector, la insuficiente capacidad/voluntad de regulación de las instituciones estatales y la organización irregular del proceso de trabajo al interior de los establecimientos que componen el sector.

Table 4 Incidencia de los segmentos regulado y no regulado del empleo sobre el sector de inserción según lugar de nacimiento. GBA. IV2004, IV2008, IV2012. %
    Lugar de nacimiento
Sector de inserción Segmento de empleo Nativos del GBA Migrantes internos Países limítrofes y del Perú Total
IV 2004 IV 2008 IV 2012 IV 2004 IV 2008 IV 2012 IV 2004 IV 2008 IV 2012 IV 2004 IV 2008 IV 2012
Sector Formal Segmento regulado 64,3% 69,0% 75,4% 71,2% 74,6% 75,1% 63,4% 61,5% 48,2% 65,7% 69,9% 74,1%
Segmento no regulado 35,7% 31,0% 24,6% 28,8% 25,4% 24,9% 36,6% 38,5% 51,8% 34,3% 30,1% 25,9%
Sector público* Segmento regulado 66,0% 78,6% 79,3% 78,5% 77,8% 86,6% 46,8% 40,8% 52,6% 68,8% 77,6% 80,2%
Segmento no regulado 34,0% 21,4% 20,7% 21,5% 22,2% 13,4% 53,2% 59,2% 47,4% 31,2% 22,4% 19,8%
Sector informal Segmento regulado 27,1% 31,1% 31,3% 24,5% 27,2% 33,1% 24,2% 27,4% 24,9% 26,1% 29,7% 31,1%
Segmento no regulado 72,9% 68,9% 68,7% 75,5% 72,8% 66,9% 75,8% 72,6% 75,1% 73,9% 70,3% 68,9%
Total Segmento regulado 47,9% 55,0% 59,7% 46,9% 50,1% 56,8% 34,5% 37,6% 33,8% 46,8% 52,9% 57,5%
Segmento no regulado 52,1% 45,0% 40,3% 53,1% 49,9% 43,2% 65,5% 62,4% 66,2% 53,2% 47,1% 42,5%

*No comprende a los empleados públicos de asistencia. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

La Table 4 . registra la evolución de los segmentos regulado y no regulado del empleo entre el 2004 y 2012 para el GBA, así como su incidencia diferencial para la fuerza de trabajo según lugar de nacimiento. En primer lugar, se constata la evolución global de cada segmento entre 2004 y 2012, lo cual denota un aumento del segmento regulado de 10,7 pp. para el total de la fuerza de trabajo ocupada en el GBA. Este fenómeno coincide con la recuperación de las condiciones generales del mercado de trabajo, el crecimiento porcentual del sector formal y público tradicional, como así también la disminución de la precariedad laboral a lo largo del período analizado. Sin embargo, una lectura de este fenómeno para cada sector de inserción refleja otras características. El crecimiento más vertiginoso del segmento regulado se ubica entre trabajadores formales y empleados públicos (8,4 y 11,4 pp. particularmente) y en el sector informal que inicia el período con casi dos terceras partes de su fuerza de trabajo en condiciones no reguladas; asimismo la proporción correspondiente al segmento protegido se incrementa en solo 5 puntos porcentuales.

Este contexto, caracterizado por un descenso de la precariedad laboral que reconoce variaciones significativas según cada sector de inserción, se complejiza aún más al analizar a la fuerza de trabajo según su procedencia. Por un lado, puede observarse que si durante el período del 2004-2012 la regulación incrementó su peso para nativos del GBA y migrantes internos (con variaciones positivas de 11,8 y 9,9 pp. respectivamente), esta evolución no se registra para los trabajadores limítrofes y del Perú. Para este grupo de población, el segmento de empleo reporta una incidencia del 34,5% en el 2004, asciende al 37,6% a mediados del período y hacia 2012 disminuye al 33,8% de los ocupados provenientes de países sudamericanos. Por lo tanto, al introducir el sector de inserción, a fines de analizar la incidencia diferencial de la regulación entre migrantes y nativos, se observa un escenario que reproduce algunas de las características de lo registrado para la fuerza de trabajo tomada en su conjunto, profundizando la mayor incidencia de la no regulación para la fuerza de trabajo inserta en las ocupaciones englobadas por el sector informal, sin importar la procedencia y a lo largo de todo el período. Esto se refleja en que para el año 2012, al interior del sector informal el 68,7%, el 66,9% y el 75,1% de los nativos, migrantes internos y migrantes limítrofes y del Perú poseían una inserción laboral precaria. Asimismo, para los trabajadores procedentes de otros países de la región, el incremento de las inserciones privadas formales durante el período está acompañado de un aumento de la precariedad, que al interior de este sector traslada su incidencia del 36,6% en el 2004, al 51,8% en 2012.

El desenvolvimiento de las tendencias descritas permite observar que la ausencia de regulaciones laborales podría caracterizar a una porción relevante de las inserciones que efectúa la fuerza de trabajo. Esta situación se profundiza significativamente para la mano de obra englobada en el sector informal urbano, y que paralelamente la incidencia de la precariedad afecta de manera más aguda a los trabajadores con procedencia limítrofe y del Perú. Para estos últimos, la continuidad de inserciones en los empleos informales no solo moviliza desventajas debido a los rasgos estructurales de los puestos de trabajo, sino que además experimentan la ausencia de regulación y estabilidad laborales que frecuentemente acompañan la inserción en el sector formal de la estructura productiva.

Al mismo tiempo, es posible observar que el crecimiento de la proporción de puestos de trabajo formales entre migrantes de procedencia limítrofe y del Perú conlleva un incremento paulatino del segmento no regulado del empleo. Esto último sugiere que el rol asumido por esta mano de obra al interior de este sector es suministrar la demanda de empleo de ciertas ramas de la estructura productiva, reduciendo costos y facilitando el reclutamiento. Este fenómeno, analizado por otros autores para el caso argentino (Marshall, 1977; Marshall y Orlansky, 1983; Sana, 1999; Cortés y Groisman, 2004), podría corresponderse con el concepto de proletariado informal. Esta denominación emerge del enfoque originalmente propuesto por Portes y Hoffman (2003), y por lo tanto, al rol que juega la mano de obra migrante en la acumulación económica dentro de los sectores dinámicos (Portes y Haller, 2004). Según la estrategia de acumulación reproducida por el capitalismo en el contexto latinoamericano, los migrantes se insertan en ocupaciones por fuera de las relaciones contractuales formales; esto sería el producto de una estrategia sistemática de reducción de costos desplegada por el capital y repercutiría en la formación de una estructura de clases con un perfil distintivo para las sociedades de la región ( Portes y Hoffman, 2003; Elbert, 2014).

Table 5 Trabajadores por tamaño del establecimiento según condición migratoria y sexo. GBA, IV2012. %
Tamaño del establecimiento Condición migratoria resumida
Nativo del GBA Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú
Varón Mujer Total Varón Mujer Total Varón Mujer Total
Hasta 5 trabajadores 50,00% 79,60% 62,5% 60,00% 80,50% 74,4% 73,90% 91,20% 83,4%
De 6 a 100 trabajadores 30,30% 8,60% 19,7% 23,60% 7,20% 14,2% 16,70% 5,30% 10,4%
Más de 100 trabajadores 19,70% 11,80% 14,8% 16,40% 12,30% 11,4% 9,30% 3,60% 6,2%
Total 100% 100 % 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%

*Cuarto trimestre 2012. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

La proporción de migrantes empleados en establecimientos pequeños (de 1 a 5 personas) según la Table 5 ., es más elevada que para los nativos del GBA. Generalmente, es más sencillo acceder a las actividades desarrolladas en establecimientos de pequeña escala, caracterizados por menores requerimientos de calificación y condiciones de precariedad; particularmente ingresan más migrantes limítrofes y del Perú en establecimientos de hasta 5 trabajadoras que migrantes internos. Esta proporción es más elevada en las mujeres de ambas condiciones migratorias insertas en servicios doméstico y actividades de comercio al por menor (Maguid y Arruñada, 2005), rubro en el cual 80,50% de las mujeres migrantes internas se insertan en pequeños establecimientos en relación a un 91,20% de las mujeres limítrofes y del Perú que se insertan en las mismas unidades productivas.

Asimismo, el 73,90% de los hombres limítrofes y del Perú se insertan en pequeños establecimientos, 13,90 pp. más alto que los varones migrantes internos. Más de la mitad de los migrantes internos y limítrofes y del Perú (especialmente los hombres) se concentran en las ramas textiles, de confección, calzado y construcción en pequeños establecimientos, en comparación a los hombres nativos del GBA, aunque concentran el 50% de personas en pequeños establecimientos; el 30,30% se ubican en establecimientos de 6 a 100 empleados, en comparación al 23,60% de los hombres de migración interna y 16,70% de los hombres migrantes limítrofes y del Perú. Esta tendencia se acentúa en establecimientos de más de 100 trabajadores, donde los nativos del GBA obtienen una inserción más elevada en comparación a los migrantes.

7. Inserción, condición migratoria y nivel educativo durante el período 2004-2012

Las marcadas diferencias ocupacionales registradas en los cuadros anteriores pueden ser producto de la inserción segmentada en el mercado de trabajo, como también verse influenciada por diferencias entre las calificaciones ocupacionales para los diversos contingentes poblacionales. A continuación, se lleva adelante un ejercicio de covarianza [ 7 ] entre tres variables (sector de inserción, nivel educativo alcanzado y lugar de nacimiento para registrar la condición migratoria) [ 8 ].

Table 6 Sector de inserción de la fuerza de trabajo del GBA por condición migratoria. IV2004. %
Sector de Inserción Condición migratoria
Nativo del GBA Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú Total
Formal 38% 30% 25% 38%
Público tradicional 16% 13% 3% 13%
Informal 45% 57% 72% 49%
Total 100% 100% 100% 100%

*Coeficiente de asociación de Gamma: 0,215. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

Según la Table 6 ., tanto el coeficiente de asociación (0,215) como una lectura de los valores porcentuales que asume cada casillero permiten identificar una relación entre condición migratoria y sector de inserción para el cuarto trimestre del año 2004. Esto se remarca para los trabajadores procedentes de países limítrofes, donde casi 3/4 del total se encuentran ubicados en puestos de trabajo informales. Una proporción algo inferior se registra para la mano de obra de procedencia interna, donde las inserciones laborales informales alcanzan el 57% del total.

Table 7 Sector de inserción de la fuerza de trabajo en GBA por nivel educativo y condición migratoria. IV2004. %
Condición migratoria
Nativo del GBA Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú Total
Hasta secundario incompleto Formal 28,4% 25,3% 20,3% 28,2%
Público tradicional 8,4% 8,6% 0,8% 6,7%
Informal 63,2% 66,1% 78,9% 65,1%
Secundario completo o terciario o universitario incompleto Formal 49,9% 35,1% 13,8% 43,7%
Público tradicional 11,4% 24,9% 5,5% 12,4%
Informal 38,7% 40,0% 80,4% 43,9%
Terciario, universitario o superior completo Formal 55,2% 63,8% 74,1% 54,4%
Público tradicional 28,3% 24,9% 25,9% 27,3%
Informal 16,5% 11,3% 0,0% 18,3%
Total Formal 41,4% 33,2% 25,1% 38,4%
Público tradicional 13,4% 12,6% 2,7% 12,5%
Informal 45,2% 54,1% 72,2% 49,1%

*Coeficientes de asociación Gamma: Hasta secundaria incompleto: 0,090; secundario completo y superior incompleto: 0,179; terciario, universitario o superior completo: 0,223. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

Según la Table 7 . , los valores representados por los coeficientes de asociación Gamma permiten registrar cómo para los menores niveles de educación la relación original entre condición migratoria y tipo de inserción se diluye; la misma se especifica para los trabajadores de mayores credenciales, alcanzando un valor de 0,223 para los trabajadores con educación superior completa. Esta situación refleja cómo las relaciones parciales modifican en parte la relación original, pero solo en el caso del menor nivel de educación cambia significativamente el valor, acercándolo a 0.

Table 8 Sector de inserción de la fuerza de trabajo del GBA según condición migratoria. IV2012. %
Sector de Inserción Condición migratoria
Nativo Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú Total
Formal 42% 33% 30% 44%
Público tradicional 20% 15% 4% 15%
Informal 38% 52% 65% 41%
Total 100% 100% 100% 100%

*Coeficiente de asociación de Gamma: 0 , 225 Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

En el Table 8 . se puede observar que la intensidad de la asociación de la relación original se incrementa para el cuarto trimestre del 2012 respecto de la que mostraba en el cuarto trimestre del 2004, habiéndose trasladado de 0,215 a 0,225. Asimismo, los porcentajes permiten registrar el retroceso de las inserciones informales, pero una presencia elevada para migrantes internos y particularmente latinoamericanos limítrofes, con valores de 52 y 65 por ciento respectivamente.

Table 9 Sector de inserción de la fuerza de trabajo del GBA por nivel educativo y condición migratoria. IV2012. %
Condición migratoria
Nativo Migrante interno Migrante limítrofe y del Perú Total
Hasta secundario incompleto Formal 38,7% 32,7% 23,7% 35,6%
Público tradicional 5,6% 4,4% 1,4% 5,0%
Informal 55,7% 62,9% 74,9% 59,4%
Secundario completo o terciario o universitario incompleto Formal 54,4% 45,5% 45,3% 50,3%
Público tradicional 14,0% 21,5% 4,6% 14,1%
Informal 30,6% 33,0% 50,2% 35,7%
Terciario, universitario. o superior completo Formal 49,9% 40,8% 55,6% 47,9%
Público tradicional 34,5% 48,4% 19,0% 36,6%
Informal 15,6% 10,8% 25,4% 15,4%
Total Formal 46,4% 37,2% 33,3% 43,7%
Público tradicional 16,4% 14,6% 4,4% 15,3%
Informal 37,2% 48,2% 62,3% 41,0%

*Coeficientes de asociación Gamma: Hasta secundaria incompleto: 0,182; secundario completo y superior incompleto: 0,110; terciario, universitario o superior completo: 0,065. Fuente: Elaboración propia en base a los microdatos de la EPH-INDEC modalidad continua.

En relación a los coeficientes de asociación de cada instancia, table 9 . se observa (en contraposición a los valores que asumían en el cuarto trimestre del 2004) un leve descenso de la relación original para el caso de educación secundaria incompleta y secundaria completa o terciario o universitario incompleto. Asimismo, pareciera registrarse una tendencia a la desaparición de la relación original en el caso de la categoría de mayor nivel educativo y una reversión de las relaciones que aparecían en el inicio del período. En dicho tiempo, se especificaba la intensidad del vínculo originario para los de mayor nivel educativo y se diluía entre los de menor nivel de educación. Por lo tanto, para el año 2012, el vínculo entre el sector de actividad y el origen de la mano de obra se encuentra significativamente mediado por el nivel educativo.

En este sentido, considerar la variable educativa como previa al movimiento migratorio el fenómeno sugiere dos cosas: a) las transformaciones en el contexto del mercado de trabajo ampliaron las oportunidades de inserción, repercutiendo en un descenso del efecto selectivo que pudo tener las credenciales durante momentos de crisis socioeconómica; y b) la posesión de cierto nivel educativo podría estar operando como mecanismo selectivo a la hora de influenciar sobre quiénes desean y quiénes pueden aprovechar las oportunidades del movimiento territorial que abarca un proceso de migración.

8. Reflexiones finales

A lo largo del período 2004-2012 en el GBA, la evolución de los principales indicadores del mercado de trabajo para los diversos grupos definidos en el marco de este escrito, permitieron registrar que las tasas de empleo y desocupación se desenvolvieron de forma distinta para cada uno. En el caso de los nativos y migrantes internos argentinos, los indicadores se recuperaron lentamente. De la misma manera, las divergencias en las tasas de actividad brutas respondieron a factores que hacen tanto a la explotación de los distintos grupos poblacionales como a la presencia de personas en edades potencialmente activas entre migrantes. Por otro lado, las características en la estructura económica y ocupacional del aglomerado, así como la inserción de los migrantes y nativos registraron cambios y continuidades a lo largo del período analizado.

Este fenómeno daría cuenta de cierta recomposición en el sector formal, del descenso de empleos de asistencia, del crecimiento de los puestos en el sector público tradicional y de la existencia de ocupaciones con particular presencia de inserciones migrantes como sucede en la construcción, industria textil de confección y calzado, el servicio doméstico, el trabajo por cuenta propia informal y empleos asalariados calificados en ambos sectores, el dinámico y el informal o microempresario.

En la actualidad, pareciera que el patrón de representación en segmentos del mercado de trabajo de los trabajadores inmigrantes en ciertas ramas de actividad no ha cambiado, lo cual tiende a sugerir que la estructura económico y ocupacional del GBA tiene definidas una serie de segmentos particulares y específicos para trabajadores no nativos. La informalidad pareciera constituir el “eslabón” inicial de ingreso al mercado laboral como el refugio de los ocupados que pierden el empleo formal en la actualidad argentina.

Además, el análisis de la evolución de los segmentos regulado y no regulado de empleo permitió visibilizar una reversión de la prevalencia del segundo sobre el primero, así como el significativo incremento de la protección laboral en el sector formal. Sin embargo, la proporción de empleos no protegidos y la presencia de los mismos entre las actividades del sector informal se configuran como una de las importantes continuidades a lo largo de todo el período. En este sentido, son los migrantes los que se ven más afectados por este fenómeno, particularmente los de origen sudamericano, con trabajadores y trabajadoras en esta situación.

El hecho de que muchos migrantes sudamericanos (principalmente de Bolivia, Paraguay y del Perú) provengan de mercados de trabajo con un elevado nivel de informalidad, influye en que su inserción en la Argentina esté caracterizada por trabajos similares, con ingresos superiores a su país de origen. La relación entre condición migratoria y tipo de inserción laboral a lo largo del período analizado, emergió condicionada por el nivel educativo de la fuerza de trabajo. No obstante, esta mirada de conjunto no puede soslayar que la intensidad de la relación entre informalidad y condición migrante se intensificó para los trabajadores de procedencia limítrofe, hecho que señala la relativa inmunidad de este vínculo a la posesión de un mayor nivel educativo, principalmente entre trabajadores con niveles medios como el secundario completo (Cerrutti y Maguid, 2007). Sin embargo, los migrantes limítrofes y del Perú con niveles educativos más elevados se encuentran en desventaja con respecto a los trabajadores nativos y migrantes internos, siendo las mujeres las más perjudicadas. En líneas generales, se podría señalarse que los migrantes de países sudamericanos con niveles educativos medios y altos tienen dificultades para transferir su capacitación al mercado de trabajo local.

Por último, a lo largo del escrito se buscó comprender con mayor detalle la inserción de la población migrante en el mercado de trabajo en GBA. Pero a la vez surge la necesidad de plantear nuevas indagaciones acerca de los procesos laborales, sobre las características y su dinámica que va adquiriendo la población inmigrante desde el 2012 hasta la actualidad, como así también, poner el acento en los procesos de constitución de redes de relaciones entre los lugares de origen y destino, que incluya una perspectiva cualitativa con foco en las situaciones de movilidad constante de la población.

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References

  1. A partir de la aplicación del programa, la obtención de la residencia migratoria legal facilitó a muchos inmigrantes acceder a un empleo formal...
  2. Emplearemos la terminología utilizada por el INDEC desde el 1º de agosto de 2003 para referir a las jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires (partidos) cercanas a la Ciudad de Buenos Aires. En este sentido, se denominará al área comprendida por la Ciudad de Buenos Aires más los partidos del Gran Buenos Aires (24 partidos completos) como el Gran Buenos Aires (GBA)...
  3. Por países limítrofes a la Argentina referimos a Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil...
  4. La inmigración limítrofe a partir de la década de 1930 constituyó una respuesta frente a la escasez de mano de obra en el sector primario de las economías fronterizas. Contingentes de trabajadores provenientes de Bolivia, Chile y Paraguay, y en menor proporción de Uruguay y Brasil, lograron insertarse en ocupaciones temporarias existentes en las regiones fronterizas y en la Norpatagonia...
  5. En Argentina se reconoce la acción de migrar como un derecho humano y al migrante como sujeto de derecho...
  6. Es necesario aclarar que el análisis de la heterogeneidad estructural propuesto por CEPAL en 1978 fue retomado en su momento a nivel de la estructura ocupacional por la PREALC-OIT, que remarcó que el sector informal tenía su origen en las dificultades del sector más estructurado de producir “posibilidades ocupacionales al ritmo requerido” por el crecimiento demográfico...
  7. Los valores asumidos por la asociación entre las variables serán resumidos mediante la utilización de un coeficiente "Gamma". Este permite ser aplicado a tablas de contingencia de tamaños no simétricos (diferente cantidad de categorías entre variables puestas en relación) y alcanza un nivel de medición ordinal, específicamente para nivel de educación...
  8. El ejercicio se lleva a cabo para dos momentos diferentes del período comprendido: el cuarto trimestre del año 2004, que aquí consideraremos como el momento de incipiente recuperación tras la crisis de salida de convertibilidad, y el cuarto trimestre del año 2012, momento que nos permite registrar la situación configurada tras la mayor parte del período...

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SVAMPA, Fernando. Dinámicas socio-laborales de los migrantes en el Gran Buenos Aires entre el 2004 al 2012. Inserción sectorial y segmentación del mercado de trabajo.. Autoctonía. Revista de Ciencias Sociales e Historia, [S.l.], v. 2, n. 1, p. 123-145, feb. 2018. ISSN 0719-8213. Disponible en: <http://autoctonia.cl/index.php/autoc/article/view/46>. Fecha de acceso: 20 feb. 2018 doi: http://dx.doi.org/10.23854/autoc.v2i1.46.
Sección
Dosier "Migraciones en América Latina"