Osvaldo Obregón, Teatro de masas y futbol en Chile. El 'Clásico Universitario' (1939 -1979), Ril editores, Santiago, 2013, 117 págs.

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Luis Correa

Los fenómenos que rodean a las copas mundiales u otras competencias futbolísticas de gran envergadura, han causado gran impacto dentro de las sociedades en las que su influencia hace efecto. Dichos fenómenos han hecho levantar la voz a distintos actores sociales, políticos y grupos, más allá del propio mundo futbolístico, para criticar, apoyar o sacar provecho de estos acontecimientos. Se entiende en estos días que el futbol es un fenómeno de masas que mueve gran cantidad de dinero, influencias e incluso políticas públicas. Esta reflexión marca un precedente importante en torno a la preocupación de la academia, parcelada hasta el momento, por uno de los aspectos de la vida social más relegados por los investigadores; las relaciones entre deporte y sociedad.

En este sentido, podemos señalar que a nivel latinoamericano los esfuerzos por recuperar y problematizar la historia del deporte han surgido más bien de iniciativas individuales y parceladas que muchas veces han tenido que sortear distintas dificultades hasta posicionarse dentro del espacio académico.[ 1 ] Siguiendo esta línea Brasil y Argentina son los núcleos académicos sudamericanos que han indagado en estos estudios de manera más seria en directa relación con que en sus sociedades el deporte, en especial el futbol, son fenómenos de gran importancia.

Para el caso chileno los esfuerzos han seguido una línea parecida de trabajo, donde se destacan investigaciones realizadas en la relación del deporte con el discurso de la modernización, o en torno a los medios de comunicación y su relación con el deporte, siempre desde disciplinas ajenas a la historia.[ 2 ]

En lo que concierne al Futbol propiamente tal las distintas disciplinas de las ciencias sociales han considerado reconstruir de manera acumulativa la historia de este futbol y existen algunos acercamientos sobre algunos clubes y sus procesos históricos. Teniendo en consideración lo anterior, en los últimos años se han dado nuevos impulsos por realizar investigaciones sobre la relación deporte- sociedad por parte de una nueva camada de historiadores. Esto se refleja por ejemplo, en que el año 2014 con el impulso del núcleo de estudios de la sociología del futbol se lanzó el libro “Todo es cancha: análisis y perspectivas socioculturales del futbol latinoamericano”[ 3 ], que se constituye como el primer y más grande impulso colectivo para el estudio de este deporte desde análisis socioculturales en Chile.

Dentro de esta línea y posicionándose como particular desde una perspectiva historiográfica, El texto “Teatro de masas y futbol en Chile El clásico Universitario (1939 -1979)” indaga en un terreno virgen hasta ahora (Pág. 18). Señalamos esto, porque el texto se constituye como un primer acercamiento hacia los acontecimientos y las implicancias de los magnos eventos futbolísticos, denominados clásicos universitarios, que se desarrollaron durante gran parte del siglo XX.

En este trabajo Osvaldo Obregon busca demostrarnos que durante gran parte del siglo pasado este clásico del futbol, entrego a la sociedad algo más que deporte; dentro y fuera de la cancha el clásico universitario se transformó en una verdadera fiesta, expresión cultural de una parte importante de la sociedad a la que no solo le interesaba el espectáculo deportivo, sino también la política, la contingencia y el espectáculo de masas.

El autor del libro, quien tiene experiencia en varias investigaciones sobre el teatro en hispano América, construye el cuerpo de la investigación a partir de reseñas de diarios y revistas especializadas, entrevistas, artículos, así como mediante artículos-testimonios de gente que participo de los clásicos.

Este trabajo editado por RIL editores el año 2013, viene en primer lugar a llamarnos la atención con respecto a lo que significa el futbol y su estudio dentro de la sociedad, de la misma manera busca mostrarnos una parte desconocida de la historia de nuestro deporte Rey que es necesario rescatar y problematizar, en contraste con la realidad que vive nuestro futbol actual, donde la violencia y el mercado regulan dentro y fuera de la cancha a jugadores, hinchas, dirigentes y proyecta una imagen que pese a que suscita acalorados seguidores, también genera importantes recelos y resquemores desde el mundo de la cultura y el mundo intelectual.

La investigación como señala el autor en las palabras preliminares, nace de una colaboración hecha para una publicación titulada Situations contemporaines du théatre populaire en Amérique, Y se propone ahondar en la historia del clásico universitario entendiéndolo como una manifestación de teatro de masas en Chile contemporáneo. En torno a esto se pregunta ¿Es concebible un espectáculo mixto de fútbol y teatro de cuatro a cinco horas de duración? ¿Es imaginable que este espectáculo pudiera concitar el apasionado interés de 50.000 a 80.000 personas en una sola jornada? ¿Es verosímil que un hecho semejante haya podido repetirse por más de tres decenios, con un ritmo de dos veces al año?

Al entrar de lleno en el contenido del texto nos encontramos con una distribución que en su primera parte es más bien descriptiva, ya que como el propio autor señala; por encontrarnos frente a un campo de estudio poco explorado es necesario hacer una descripción acabada para entender los acontecimientos y características de los clásicos.

Los orígenes del clásico universitario tienen en un principio, relación con la rivalidad entre las dos casas de estudios más importantes del país; la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ambas representantes desde el siglo XIX del sector más liberal y el sector más conservador de la sociedad respectivamente. El primer clásico se juega en el estadio militar de Santiago de Chile el año 1938, en un partido amistoso en que se enfrentaron una Universidad de Chile, que ya estaba en el futbol profesional, contra una Universidad Católica que estaba aspirando a entrar a esta categoría. Es aquí donde se forma la barra de la UC y al año siguiente cuando ambos clubes estaban en la división de honor las barras toman cuerpo y forma dentro de los encuentros deportivos.

El contexto en el que nace el clásico universitario es propicio para que se pueda impulsar más que un espectáculo futbolístico, en este sentido la asunción del frente popular en el poder (que significa el ascenso de la clases medias), el que Juvenal Hernández, un joven rector se pusiera al mando de la Universidad de Chile y por último la construcción del estadio nacional son elementos que permiten darle relevancia a este encuentro deportivo. El cual debe mucho al esfuerzo individual de muchos estudiantes de las casas de estudios, al mismo tiempo que un apoyo colectivo y un respaldo en las instituciones.

En este plano en las galerías desde el ingenio de los espectadores nace “La copucha”, elemento constituyente de la primera etapa de la historia del clásico universitario. Los años de la copucha entre 1939 y 1944, con Gustavo Aguirre dirigiendo a los cruzados y el flaco Alejandro Galves dirigiendo a los barristas de la Universidad de Chile, son los primeros años en que la organización se hace presente en las galerías, mediante la ilustración de las bromas, sobre la actualidad, la política y por supuesto contra los barristas del equipo contrario.

Desde 1945 en adelante el clásico sufre un cambio radical en las galerías con la aparición de German Becker proveniente de una de las instituciones teatrales creadas por esos años en la universidad Católica el “teatro de ensayo”.

De ahí en más los espectáculos dentro de los clásicos universitarios dos veces al año toman ribetes de un espectáculo de teatro de masas. Cuya primera etapa está caracterizada por la consolidación de la fórmula de German Becker, esto es; la aparición y uso recurrente de un guion argumental. Además de la participación de varios órganos especializados de ambas universidades; coros, ballet, etc. O instituciones como fuerzas armadas, carabineros, entre otras.

La segunda etapa del teatro de masas se desarrolla entre 1959 y 1972. Y está marcada por el afianzamiento del espectáculo y la inclusión de algunas peculiaridades como el espectáculo del “ Cocoliche [ 4 ], la visita de la reina Isabel o el homenaje a la comitiva que consiguió la realización del mundial de futbol en Chile el año 1962.

En las dos primeras etapas del clásico se sortean una serie de dificultades y barreras logísticas para el desarrollo de este magno espectáculo ¿Cómo organizar a una gran cantidad de actores y actrices en un espectáculo armónico en un escenario tan poco común como un campo de futbol? Justamente como se sortearon estos y otros problemas, así como las posibilidades del espectáculo se aboca la tercera etapa del estudio de los clásicos universitarios en estas dos etapas que constituyeron la parte más activa de los clásicos y la que demando mayor organización y poder logístico por parte de los directores.

El público del clásico, en un principio mayoritariamente hombres pertenecientes a las casas de estudio, fue masivo y constante a lo largo del siglo XX. De la misma manera el interés de la prensa, sobre todo de las revistas deportivas por hacer notar la espectacularidad y masividad del clásico. En esta materia dos destacados periodistas Julio Martínez y José María de Navasal, fueron reporteros y portavoces del clásico en los años de consolidación de este y defensores férreos en sus años de decadencia.

Justamente sobre este último punto trata la parte final de la investigación de Osvaldo Obregon. El clásico universitario como manifestación cultural a lo largo del siglo XX, se desarrolló a la par de los procesos sociales y políticos, cosa que no cambio con el apagón cultural iniciado en Dictadura. A la par con la sofocación de las expresiones culturales públicas durante el régimen militar chileno, los clásicos universitarios entran en un periodo de decadencia que terminan por agotarlo. Al mismo tiempo que otras vías impulsadas desde medios de comunicación como El Mercurio se apropian de las energías de los jóvenes universitarios.

Hoy en día cuando el mercado suele regular gran parte de los espacios de la vida social, el futbol se ha convertido en uno más de los elementos constitutivos del modelo neoliberal, lo que nos lleva a una reflexión no muy alentadora sobre la recuperación de los espacios de expresión cultural de masas dentro de cualquier evento deportivo, o por lo menos no uno que esté limpio de todo el aparataje del mercado. Espectáculos como el clásico universitario, surgido de condiciones sociales particulares, esfuerzos humanos, y voluntades administrativas de una época que parece lejana y muy ajena a los parámetros predominantes de nuestra sociedad, lleva a replantarnos nuestra forma de concebir el futbol y el rol de los aficionados en este deporte. Al mismo tiempo nos hace tomar conciencia de la importancia del deporte en la vida social, política y en las expresiones culturales del país.

Siguiendo esta línea el estudio de Osvaldo Obregon no solo abre una puerta poco explorada por la academia en torno a los estudios sobre el deporte, sino que además nos entrega mediante su análisis fundamentos de peso para considerar al futbol como un objeto histórico que puede ser estudiado como cualquier otro aspecto de la vida del hombre, en cuanto entendamos su cualidad de cambiar a lo largo del tiempo histórico. Al mismo tiempo es necesario tener en consideración que; en ningún caso se debe entender el estudio del futbol como el anhelo de desarrollar una “futbología”, o ciencia del futbol, antes que todo las distintas disciplinas deben plantearse desde sus propias herramientas entendiendo el futbol o el deporte en relación con las variables, políticas, sociales o culturales de una sociedad determinada y no al revés.[ 5 ]

References

  1. Uno de los primeros esfuerzos colectivos a nivel latinoamericano es: Alabarces, Pablo (2000). “Los estudios sobre deporte y sociedad: objetos, miradas, agendas”. En pablo Alabarces (comp.) Peligro de gol. Buenos Aires: CLACSO...
  2. Destacan los estudios de Eduardo Santa Cruz, sobre todo: Santa Cruz, Eduardo (2012). “Futbol e identidad en Chile: Las transmisiones televisivas”. En ALESDE, Nº1, vol. 2, 4 -16..
  3. Vergara, Carlos; Valenzuela, Eric (editores) (2014). Todo es Cancha: análisis y perspectivas socioculturales del futbol latinoamericano, Santiago: Editorial Cuarto Propio...
  4. Este espectáculo en especial causo gran revuelo por tratarse de la presentación de un muñeco de grandes proporciones, muy parecido al revuelo que causo la visita de la exposición de la “Pequeña gigante” que visito el centro de Santiago el año 2007 y 2010 en el marco de la intervención de la compañía Royal de Luxe...
  5. stas conclusiones son compartidas y han sido planteadas por muchos otros académicos que han tratado de darle impulso a este tipo de investigaciones, Pablo Alabarces es uno de los más destacados. Ver: Alabarces, Pablo (2014). “Tres décadas de investigación sobre el deporte: las nuevas direcciones en América Latina. En: Todo es Cancha: análisis y perspectivas socioculturales del futbol latinoamericano, Santiago: Editorial Cuarto Propio...

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CORREA, Luis. Osvaldo Obregón, Teatro de masas y futbol en Chile. El 'Clásico Universitario' (1939 -1979), Ril editores, Santiago, 2013, 117 págs.. Autoctonía. Revista de Ciencias Sociales e Historia, [S.l.], v. 1, n. 2, p. 309-313, ago. 2017. ISSN 0719-8213. Disponible en: <http://autoctonia.cl/index.php/autoc/article/view/44>. Fecha de acceso: 17 dic. 2017 doi: http://dx.doi.org/10.23854/autoc.v1i2.44.
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Reseñas